Ensalada de manzana, piña y queso fresco para la cuesta de enero

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Por Curves

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Hoy te traemos una receta especial para superar con buen animo la cuesta de enero: ensalada de manzana con piña y queso fresco. Esta comida tan nutritiva, ligera y deliciosa nos servirá para palear los excesos de diciembre con un plato sano y agradable al paladar.

Beneficios de la manzana, piña y queso fresco

Una manzana al día aleja al doctor. Este es un dicho muy famoso en el mundo anglosajón y tiene su porqué: para empezar, comer manzana disminuye las probabilidades de padecer enfermedades cardiacas, ya que sus propiedades evitan que las células se oxiden y tengan que ser cambiadas con mayor frecuencia.

Otra ventaja es su concentración en potasio, que combate la retención de líquidos y sus problemas asociados. Está especialmente indicada para quien padece de hipertensión arterial y enfermedades inflamatorias. Si sufres de insuficiencia renal, mejor pregunta a tu médico.

A nivel intestinal, las manzanas evitan que suframos de estreñimiento y diarrea, debido a que tiene una alta concentración de fibra en la piel, lo que facilita el transito intestinal. A su vez, las manzanas son famosas por almacenar una proteína llamada pectina que regula el transito del intestinal y reduce la cantidad de agua que perdemos durante las diarreas.

La manzana también es útil para reducir la probabilidad de tener caries, porque al comerla activa la salivación, un agente que ayuda a reducir en gran medida las bacterias que las causas.

En cuanto al cerebro, se ha demostrado que la manzana nos previene y protege de padecer Alzheimer y Parkinson, gracias a sus agentes antioxidantes que previenen el envejecimiento celular.

Por último, la manzana ayuda desintoxicar el hígado, un órgano tan sumamente importante como olvidado. El hígado tiene muchas funciones entre las que destaca depurar al cuerpo. La ingesta excesiva de medicamentos lo intoxica y le dificulta trabajar. Allí es donde interviene la manzana, facilitando que se desintoxique y siga funcionando pleno rendimiento.

En lo que respecta a la piña, es una fruta con muchas ventajas parecidas a la manzana: cuida al corazón, previene el estreñimiento, y la retención de líquidos. En lo que se distingue es su alto contenido de vitamina C que fortalece al sistema inmunológico. También destaca en su contenido en magnesio, mineral necesario para absorber el calcio y que los huesos estén fuertes.

En los dientes, ayuda a eliminar la placa dental. Y a la piel la vuelve más elástica y firme, retrasando su envejecimiento. Finalmente, los betacarotenos mantienen la salud ocular en optimas condiciones.

En el caso del queso fresco, es un alimento procesado lleno de proteínas y bajo en grasas que nos ayuda a reparar los tejidos de los músculos.

Lo más reseñable del queso es su alto aporte en calcio, mineral fundamental para la fortalecer los huesos. Otro mineral a tener en cuenta es el fósforo, el cual ayuda a la memoria y rendimiento intelectual.

Por último, el queso freso es conocido por su cantidad de vitamina B12, factor determinante para regenerar las células del sistema nervioso.

Ingredientes

Para dos personas.

  • 2 manzanas.
  • Piña en su jugo (3-4 rodajas).
  • 60 gr de queso fresco.
  • Un puñado de arándanos deshidratados o pasas.
  • Nueces (o cualquier fruto seco que te guste).
  • Semillas de sésamo.

Si quieres acompañarlo con salsa de yogurt también debes agregar:

  • 1 yogur natural sin azúcar
  • Ajo molido (una cucharadita)
  • Sal y pimienta molida.
  • Miel (una cucharadita)
  • Unas gotas de zumo de lima o limón
  • Aceite de oliva virgen extra (una cucharada sopera)

Preparación

Primero pelamos las manzanas y las cortamos en pedazos medianos. Luego agregamos la piña cortada en pequeños pedazos al bol junto con la manzana. Después, añadimos el queso en dados con las otras dos frutas.

A continuación, echamos los arándanos deshidratados (también puede ser uva pasa o tomate seco) y nueces o cualquier otro fruto seco que te guste.

Para la salsa de yogurt, vertemos en un bol el yogurt y lo mezclamos con una cucharadita de ajo molido, pimienta molida y sal, un poco de miel y unas gotas de zumo de limón. Lo batimos todo muy bien y añadimos una cucharada de aceite de oliva. Removemos nuevamente y lo echamos por encima de la ensalada.

Finalmente espolvoreamos por semillas de sésamo.

Nuestra ensalada de manzana, piña y queso está lista para comer.

No dejes el ejercicio

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